El proyecto Cooperant de la Gent Gran (Cooperante de las personas mayores) sopla cinco velas

De jóvenes raramente pensamos que lo peor de envejecer es la soledad. Es una dura realidad con la que conviven muchas personas mayores —sobre todo mujeres—, que no osan salir del piso. Montarse sola o solo en ascensor, bajar las escaleras, cruzar la calle… Son barreras arquitectónicas, muros imposibles de saltar.


De tal casuística se dieron cuenta, en 2014, los responsables del Casal de la Gent Gran (Casal de las personas mayores) del barrio de Trinitat Vella, en Barcelona. Conjuntamente con el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, la Fundación Catalana Síndrome de Down (FCSD) y la Fundación Abertis, idearon una experiencia piloto, que ha terminado siendo una experiencia de éxito. Dos jóvenes de con discapacidad intelectual reciben la formación de la FCSD para que puedan acompañar al Casal a los beneficiarios del programa. Así, las personas mayores salen de su aislamiento y se relacionan con otras de su misma condición, al mismo tiempo que acceden a una amplia variedad de actividades y talleres para llenar sus horas de ocio: actividades lúdicas, formativas, artísticas, deportivas, artesanales, de acercamiento a las nuevas tecnologías… Por su parte, los jóvenes contratados por la Fundación Abertis se integran en el mundo laboral, lo cual favorece su autoestima. El trabajo de los Cooperants de la Gent Gran (Cooperantes de las Personas Mayores está supervisado por profesionales de la FCSD.

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